Arturo

Arturo—Otro propietario de casa gracias a la Cooperativa Comunitaria Latina de Crédito


Para Arturo, su esposa y sus cuatro hijos, la vida cambió radicalmente cuando se mudaron a su nuevo hogar. “Es una sensación indescriptible” dice Arturo felizmente cuando se le pregunta qué se siente ser un nuevo propietario de casa.

Un viaje largo, pero seguro

Todo comenzó hace dos años cuando Arturo, cansado de pagar renta, decidió junto con su esposa que era tiempo de buscar la manera de tener su propia casa. “Calculamos cuánto habíamos pagado en arrendamientos y nos sorprendimos por la cantidad de dinero que estábamos perdiendo”, comenta Arturo, quien también cree que comprar una casa es una inversión.

Con esto en mente, Arturo fue a la Cooperativa Comunitaria Latina de Crédito, la institución financiera de la que él había sido socio por un par de años. Allí le dieron toda la información sobre el proceso a seguir para comprar una casa.

Arturo también investigó el proceso de hipotecas en otras entidades financieras. “Otras instituciones me prestarían, pero con una tasa de interés mayor por no ser residente de este país. Además, ellos me pedían una cuota inicial más alta”. Mencionó este colombiano, quien cree que muchas veces la ansiedad y el deseo por comprar una casa llevan a las personas a caer en manos de prestamistas deshonestos. “En un lugar me recomendaron falsificar los números para que los cálculos funcionaran mejor, pero yo no quise hacer eso.  Con la Cooperativa Comunitaria Latina de Crédito yo no tuve que hacer nada ilegal para recibir mi hipoteca”.

Completando el proceso

En el proceso de preparación, Arturo tuvo que evaluar su presupuesto, actualizar sus cuentas bancarias y desarrollar un historial de crédito. “Después de organizar mis finanzas, alcancé mi gran deseo de recibir un préstamo para vivienda por $110,000.  Además, la Cooperativa me ayudó a obtener $10,000 que otorga un programa de asistencia para primeros compradores de casa y la tasa de interés del préstamo fue muy baja”, comentó Arturo muy agradecido con LCCU. Para él, su institución financiera es sinónimo de confianza y entendimiento. “Todo estuvo muy claro desde el principio”.

Una nueva vida

Arturo y su familia ahora se sienten más seguros. “Los niños tienen más libertad y se ven más felices. Como dije al principio, estamos viviendo una sensación de felicidad indescriptible y además dejamos de perder dinero. Ahora pagamos la hipoteca y vemos nuestra inversión”, Arturo concluyó aconsejando a todos los que quieran comprar una casa para que se acerquen a instituciones como la Cooperativa Comunitaria Latina de Credito, donde realmente les ayudan a sus socios.

Lea otros testimonios de socios

Section: